Superar burnout.
El síndrome del Burnout, es aún poco conocido, o mejor dicho poco reconocido, y sin embargo lo sufre un porcentaje elevado de personas activas profesionalmente. Por experiencia sé que da miedo reconocer, que hemos tenido problemas relacionados la salud emocional, con el impacto de estrés en nuestra salud.
Da miedo a nivel profesional – no nos engañemos, decirlo puede limitar seriamente nuestras opciones de carrera, y también a nivel personal – exponernos, sentirnos vulnerables a las opiniones y juicios de terceros, por supuesto que da mucho miedo.
Sé bien de lo que hablo. Hace unos años, yo misma caí víctima del exceso de estrés y como consecuencia, acabé sufriendo el temido agotamiento profesional.
Era una época en la que estuve esforzándome enormemente por conseguir nuevos proyectos y conservar la empresa en la que trabajaba, así mantener toda su plantilla. En plena época de crisis y sumando otras circunstancias añadidas, era un trabajo para 3 personas y yo estaba sola. La falta de los resultados, con los que soñaba cada noche, comenzó a frustrarme y a agotarme emocionalmente.
Recuerdo, que en aquellos momentos no encontré demasiado apoyo. La empresa no entendía los cambios que estaban aconteciendo en nuestro mercado y las personas con las que compartía mi situación me daban consejos de mucho ánimo, y que seguro que lo lograría.
Había presión externa – si alguien puede lograrlo esta eres tú. E interna – YO NO PUEDO fallar a toda esta gente. Pero nada salía como estaba previsto, como debía, y llegó el momento en el que ya dudaba de mí, de mis capacidades, tenía la sensación de estar atrapada. Ni mencionar que me irritaba con facilidad, sobre todo conmigo misma. Dudaba del sentido de lo que estaba haciendo. Y constantemente estaba cansada, agotada física y mentalmente. Al final cada nuevo día, resultaba ser la tortura aún más grande que el anterior.
Hasta el punto en que por las mañanas, literalmente no podía levantarme de la cama, mi cuerpo no se quería mover – si no lo has experimentado nunca es difícil de explicar esta sensación. Es como quedarte en un estado catatónico, mientras tu cerebro va a mil por hora, tu cuerpo no sigue ni una sola orden. Da mucho miedo, porque pierdes su control por completo.
Todo esto se alargó meses, hasta que un día el grupo propietario decidió cambiar sus prioridades y finalmente nos liquidó. En tiempos de crisis, las empresas también se ven obligadas a tomar decisiones difíciles. Inicialmente, fue un golpe enorme para mí, en realidad lo que sentía era fracaso. Al fin y al cabo, mis intentos de conservar la empresa y los puestos de trabajo, no sirvieron de nada. Pero también sentí una verdadera liberación. Sí, puede que había fallado, pero ya no tendría que levantarme de la cama ni preocuparme más por nada ni nadie.
Al poco me di cuenta de que estaba tan «hecha polvo» que necesitaría ayuda para sobrevivir al burnout que había sufrido y salir de este pozo, que esto no era solo cuestión de descansar. Pero por las circunstancias de la época, el agotamiento por estrés no era algo de lo que se hablase demasiado, no encontré recursos para el apoyo.
Así que tuve que hacerlo por mi cuenta. Pasado un tiempo acabé superándolo y rehaciéndome. No, solo profesionalmente, hablo sobre todo de grandes cambios personales, de mi forma de ser y de estar en el mundo.
Lo que aprendí con esta experiencia es responsabilizarme de mi salud emocional. Porque dónde trabajamos importa, a pesar de que no siempre podemos elegir. Importa no solamente desde el punto de vista económico, sobre todo importa con quién y para quién lo hacemos. ¿Compartes los valores de la empresa para la que trabajas? ¿Esta se implica en el cuidado del bienestar de sus empleados? Pero lo que más importa es, ¿cómo te responsabilizas TÚ de tu salud emocional?
Si tuviese que decirte algo más, con base en mi experiencia, sería esto: aprende y trabajar cada día en ti. No cuentes con ayuda externa, hoy por hoy somos nosotros los únicos que podemos y debemos cuidarnos. Somos los responsables de dotarnos de espacio y conocimientos para afrontar mejor los reveses y presiones de la vida – no exclusivamente de la laboral, que suma a la personal y al final todo se convierte en una olla a presión.
Y sí, por desgracia ya estás en una situación parecida a la mía, ponte manos a la obra para salir de allí.Aprende como puedas reducir el estrés y mejorar tu bienestar, también profesional. Conoce las estrategias y los métodos que te pueden ayudar a lidiar con él y sobre todo, NO TENGAS MIEDO A RECONOCER QUE NO ESTÁS BIEN Y PIDE AYUDA.
Conoce los talleres del Centro y propuestas online, que puedan apoyarte en tu recuperación. Todos son el resultado y suma de mis propias experiencias y aunque esto es algo personal, tal vez pueda sumar a tu mejora. «sobrevivir al burnout» [link=»# https://deagnes.com/agenda/»]